La participación económica de las mujeres en México alcanzó 41% en 2025, lo que representa un aumento de 2.2 puntos porcentuales respecto de 2020. En el mismo periodo, su proporción dentro de la población ocupada pasó de 37.6% a 39.3%.
Los datos muestran cambios en la estructura del mercado laboral mexicano, con una mayor incorporación de las mujeres a la actividad económica y un incremento en la cobertura de prestaciones para la población asalariada.
Aumenta la cobertura de prestaciones laborales
La proporción de personas asalariadas con al menos una prestación laboral subió de 65% en 2020 a 66.8% en 2025. En contraste, el porcentaje de trabajadores sin prestaciones disminuyó de 34.9% a 33.2%.
- Aguinaldo: de 61.6% a 64%.
- Vacaciones con goce de sueldo: de 55.5% a 58.5%.
- Servicio médico: de 54.3% a 55%.
- Afore o SAR: de 50% a 52%.
- Crédito para vivienda: de 47.5% a 49.5%.
- Reparto de utilidades: de 38.7% a 42.5%.
Servicios concentra la mayor parte del empleo
El sector servicios concentró 44.2% de la población ocupada en 2025, frente a 43.7% en 2020. También aumentó la participación del empleo en la construcción, de 7.8% a 8.1%; en el comercio, de 19.4% a 19.5%; y en minería, industrias manufactureras, electricidad y agua, de 16.3% a 16.4%.
Por otro lado, las actividades agropecuarias, forestales, pesqueras y de caza redujeron su participación de 10.7% a 10% durante el periodo.
Más personas trabajan entre 40 y 48 horas semanales
En 2025, 52.5% de la población ocupada trabajó entre 40 y 48 horas semanales, frente a 46% en 2020. Al mismo tiempo, la proporción de quienes laboraron 49 horas o más disminuyó de 27.1% a 22.2%.
Dentro de ese último grupo, el porcentaje de personas que trabajó más de 56 horas a la semana bajó de 16.4% a 12.7%. La tasa de ocupación también registró un ligero avance, al pasar de 96.6% en 2020 a 97% en 2025.
En términos generales, la participación económica de la población de 12 años y más llegó a 55.1% en 2025, 1.1 puntos porcentuales por encima del registro de 2020. El resultado refleja una mayor presencia de las mujeres en el mercado laboral y una evolución gradual en el acceso a derechos y prestaciones relacionadas con el empleo.

