El 24 de junio de 2026, varias explosiones sacudieron la capital ucraniana de Kiev mientras las autoridades reportaron alertas por misiles y activación de defensas aéreas.
Al mismo tiempo, Sebastopol, en la península de Crimea anexionada por Rusia, sufrió cortes de energía tras un ataque contra instalaciones energéticas, según informó el gobernador designado por Moscú, Mijáil Razvozhayev.
El jefe de la administración militar de Kiev, Timur Tkatchenko, señaló que las fuerzas enfrentaban ataques con misiles balísticos y llamó a la población a permanecer en refugios mientras operaban las defensas aéreas.
Medios internacionales y fuentes locales indicaron que el ataque afectó subestaciones y otros elementos de la red eléctrica en Crimea, lo que provocó apagones temporales en distintas zonas de la península.
Este episodio forma parte de una escalada de ataques contra infraestructura energética que se ha intensificado en las últimas semanas y que, según analistas, busca aislar partes de Crimea y presionar las líneas de suministro.
Las autoridades ucranianas y los responsables en Crimea emitieron comunicados y advertencias para la población; el alcance final de los daños y un balance de víctimas no se había confirmado de manera independiente al cierre de la información.


