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“El fin de la escuela” cuestiona si estudiar todavía garantiza una mejor vida

La película “El fin de la escuela” llega a las salas de cine con una pregunta central: ¿para qué sirve la escuela si terminar una carrera ya no garantiza mejores condiciones de vida? El documental, dirigido por Carlos Armella y producido por Juan Alfonso Mejía, busca llevar a las familias una discusión que con frecuencia permanece entre especialistas y autoridades educativas.

La cinta combina ficción y realidad para revisar qué están aprendiendo las y los estudiantes, cuál debe ser el propósito de las aulas y qué papel puede desempeñar la educación frente a la desigualdad, la violencia y los cambios del mercado laboral.

Una promesa en revisión

Juan Alfonso Mejía sostiene que en México hay 25% más licenciados, ingenieros y doctores, pero que al graduarse ganan 14% menos. Desde su perspectiva, esta situación obliga a revisar la promesa de que estudiar conduce automáticamente a una vida mejor y permite ascender socialmente.

El productor también señala que siete de cada 10 personas nacen y mueren en el mismo código postal. Para él, este dato refleja las dificultades que enfrenta la educación para romper las desigualdades de origen, incluso cuando una persona logra concluir una licenciatura.

El aprendizaje como propósito de la escuela

Mejía afirma que el objetivo principal de la escuela debe ser aprender. Sin embargo, considera que muchas familias y autoridades dan por hecho que el sistema funciona mientras los planteles permanecen abiertos, los docentes reciben a los alumnos y las clases continúan.

El exsecretario de Educación de Sinaloa identifica tres problemas principales: la falta de un propósito claro para las escuelas, la distancia entre el debate de los especialistas y las preocupaciones de las comunidades, y una serie de reformas educativas que, a su juicio, no ha generado cambios suficientes.

También plantea que México debe revisar las prácticas que han permitido avanzar a estudiantes de países como Vietnam, Singapur y Macao, en lugar de concentrar toda la discusión en nuevas reformas.

Aprender en contextos de violencia

La película aborda las condiciones particulares de comunidades donde la violencia forma parte de la vida cotidiana. Mejía menciona ciudades como Culiacán, Reynosa y Uruapan, en las que una prioridad educativa puede ser que las niñas y los niños lleguen a la escuela y regresen a salvo.

“Nadie aprende con miedo”, sostiene el productor al referirse a los territorios donde la inseguridad afecta directamente las posibilidades de aprendizaje.

Por ello, defiende que las decisiones educativas se construyan desde las localidades y no únicamente desde la Ciudad de México o la Secretaría de Educación Pública. También llama a respaldar a los docentes para que desarrollen proyectos vinculados con las necesidades de cada comunidad.

En ese proceso, considera necesario fortalecer la preparación de los maestros, especialmente quienes trabajan en zonas con violencia o atienden grupos con estudiantes que presentan distintos niveles de aprendizaje.

Una película para abrir la conversación

La realización de “El fin de la escuela” tomó cuatro años, incluido un año y medio de investigación. La producción utiliza la metaficción para combinar elementos de ficción y realidad, con la participación de Ana Serradilla y bajo la dirección de Carlos Armella.

Mejía explica que uno de los principales retos fue abordar un tema sensible sin reducirlo a una división entre buenos y malos. La propuesta busca que el debate llegue a docentes, estudiantes, madres, padres de familia y comunidades.

Después de su exhibición en cines, el productor espera que la película pueda proyectarse en escuelas, distribuirse sin costo y llegar a plataformas digitales. La intención es que cada comunidad discuta qué quiere de su escuela y qué necesitan aprender sus estudiantes para enfrentar las condiciones en las que viven.

La pregunta que deja la cinta no se limita a si la escuela debe cambiar, sino a qué propósito debe cumplir para que el aprendizaje vuelva a ser una herramienta de oportunidades y futuro.